Ahora que se acercan las elecciones generales, los diferentes partidos políticos están tomando posiciones para captar la atención de su electorado y el PSOE por su parte se ha lanzado hacia la caza de su votante más de izquierda, al que ha ido perdiendo a medida que se ha visto obligado a tomar diferentes decisiones de cariz más liberal, según le han ido marcando desde los mercados internacionales.
Por ello, y aunque se traten de decisiones autonómicas, el PSOE quiere aprovechar la cobertura mediática para hacer llegar a la ciudadanía su interés por el empleo y su convicción de que el sector financiero debe de colaborar en la recuperación del empleo en nuestro país, y concretamente a través del Impuesto sobre Depósitos Bancarios.
Recordemos que el Impuesto sobre Depósitos Bancarios es un impuesto que diferentes comunidades autónomas están cargando a las entidades financieras con sede en sus regiones en forma de porcentaje sobre los depósitos que acumulan en sus balances, para paliar así la reducción de ingresos que han sufrido los diferentes gobiernos autonómicos.
Pues bien, desde hace unos meses el PSOE está planteando en los diferentes parlamentos autonómicos la necesidad de que este Impuesto sobre Depósitos Bancarios sea utilizado para conformar un plan de choque contra el desempleo, de manera que la cantidad recaudada no tenga otro uso más que fomentar la creación de empleo a todos los niveles.
Sin embargo, el Partido Popular está rechazando esta medida de raíz, porque apuesta más por la libertad de acción con esta partida de ingresos, de manera que no tenga que estar necesariamente limitada a la creación de empleo a través de la contratación de personas desempleadas, sino que que puedan crear empleo de una manera más indirecta, a través de las inversiones de os propios gobiernos autonómicos.
En definitiva, no se trata más que de un debate electoralista, aunque se esté realizando en sede autonómica.
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