Según los datos de la Asociación Española de Banca (AEB), el mes de abril cerró con un repunte del 8% en depósitos bancarios con respecto a hace un año, para sumar un total de 682.491 millones de euros de ahorro de los ciudadanos españoles.
En contraposición a este dato, los créditos sólo crecieron un 1,3% en el mismo período de tiempo, hasta sumar 829.447 millones de euros, lo que pone de manifiesto la priorización de las entidades financieras a la captación de fondos que les permita recuperar parte de la liquidez perdida, en lugar de la concesión de nuevos préstamos, tanto hipotecarios como al consumo.
Se demuestra, por tanto, que la guerra del pasivo está funcionando, y que las campañas agresivas de las entidades financieras, con rentabilidades por encima de lo financieramente sostenible, han captado la atención de los ciudadanos que han pasado a ver con buenos ojos un producto que tradicionalmente no gozaba de prestigio de rentabilidad, gracias a su seguridad con respecto a otros productos más volátiles.
Esta captación de los ahorros de los particulares ha sido fundamental, y lo seguirá siendo en los próximos meses, para que las entidades financieras puedan hacer frente a sus obligaciones corrientes, ante la negativa recurrente de financiación por parte de los mercados internacionales.
Ahora habrá que aguardar a los próximos meses para comprobar como afecta a los depósitos bancarios la nueva normativa impuesta desde el Ejecutivo, aunque algunas consultoras económicas y financieras ya se han apresurado a asegurar que la guerra del pasivo seguirá como hasta ahora, ya que los bancos y cajas tienen una necesidad real que no puede quedarse atrás con una pequeña modificación legislativa.
Sin embargo, otras voces creen que el nuevo decreto del gobierno, además de necesario, será fundamental para un mayor control de los depósitos bancarios, y avivará el surgimiento de productos financieros mixtos que mezclen depósitos con otro tipo de productos financieros.
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