Parece que las instituciones financieras internacionales siguen preocupadas por la situación económica de la eurozona y esta vez ha sido el Fondo Monetario Internacional el que ha exigido a la Unión Europea un seguro de depósitos unificado que se establezca por igual para todos los países miembros.
Y es que según el análisis del FMI, las diferentes legislaciones aplicable en los diferentes países de la zona Euro provoca incoherencias globales que están espoleando la crisis de la deuda soberana, permitiendo a los especuladores obtener beneficio de estas diferencias.
Desde los órganos de decisión del FMI consideran que este sería un paso previo para la instauración de una política económica y fiscal consensuada dentro de la zona Euro, de manera que la unión monetaria se viera apoyada de manera firme por la unión fiscal, con lo que todos los países irían en la misma dirección.
Sin embargo, los países miembros de la zona Euro no parecen estar muy por la labor de ceder su soberanía hasta esos extremos y prefieren, al menos de momento, mantener un cuota de independencia y autonomía para tomar las decisiones referentes a sus propios países y a sus propias finanzas.
Una autonomía que es más ficticia que real, porque no podemos olvidar que todas las decisiones económicas tomadas dentro del seno de la zona Euro vienen determinadas, en gran medida, por la senda tomada por el Banco Central Europeo, que es el organismo que acaba por determinar los caminos a tomar.
Lo que es evidente es que si la zona Euro quiere mantenerse como un bloque estable ante los retos del futuro, no puede hacer otra cosa más que avanzar en la integración y apostar definitivamente por una unión fiscal, la cuál puede comenzar, sin duda, por la unidad en todo lo que se refiere a la legislación bancaria.
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