El Gobierno español tiene ya preparado una modificación del ordenamiento jurídico español en lo que a depósitos bancarios se refiere, que quedará aprobado, si no surge ningún contratiempo, este próximo 10 de junio, con el objetivo de poner veto a la actual guerra del pasivo que tanto daño está haciendo a la salud del sector financiero español.
La principal modificación estará destinada, como ya adelantamos aquí hace unas semanas, a un incremento en la cantidad que las entidades financieras deben destinar al Fondo de Garantía de Depósitos de cada depósito, de forma que garanticen así la liquidez de los mismos.
Con esta medida, el Gobierno conseguiría que las entidades financieras no lanzaran ofertas que luego no pueden cubrir, asegurando, entonces, el dinero de los ciudadanos, a la vez que garantiza una competencia justa y leal entre las diferentes entidades financieras.
El Ejecutivo ha marcado el 3,5%, como el límite que determina el exceso de rentabilidad ofrecido en los depósitos bancarios, por su gran diferencia con respecto al Euríbor, ligeramente superior al 2%, en estos momentos, lo cuál hace peligrar la sostenibilidad del sistema.
Cómo no podía ser de otra manera, la banca ya ha mostrado su disconformidad con esta medida, ya que les obligaría a tener que inmovilizar una cantidad de dinero mayor de cada depósito de sus clientes, impidiéndoles así realizar las operaciones de inversión que tradicionalmente realizan con el dinero de sus clientes.
Sin embargo, la guerra del pasivo ha llegado ya a una situación insostenible, y el Gobierno así lo ha entendido, ya que si el sector financiero español quiere disfrutar de una buena salud en el medio-largo plazo, no puede permitirse ofertas en el aire que condenarían al sistema a una nueva burbuja financiera sin solución de continuidad.
Con el incremento del Fondo de Garantía de Depósitos, el Gobierno ancla en la realidad a las ofertas de depósitos bancarios.
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