Las entidades financieras españolas se han inventado una nueva estratagema para evitar tener que pagar la penalización al Fondo de Garantía de Depósitos, y seguir captando liquidez del mercado minorista nacional ante la permanente negativa de los mercados internacionales a prestar a las entidades financieras.
Una nueva estratagema que funciona en forma de pagarés, con el mismo funcionamiento, o similar, al que pudieran tener los pagarés comerciales, de manera que el cliente entrega una cantidad de dinero a la entidad financiera, la cuál se compromete a devolver esa misma cantidad más unos intereses generados después de un período de tiempo.
Se está utilizando, habitualmente, un tipo de interés que ronda el 4% con lo que el cliente recibe a cambio de dejar el dinero durante ese período de tiempo, el capital que “prestó” a la entidad financiera más los intereses generados, con lo que se trata de un producto más que interesante para el cliente.
Un producto que no deja de ser un depósito bancario encubierto, ya que funciona de manera prácticamente idéntica, con la única salvedad de que no se constituye como depósito, sino como pagaré, con lo que la entidad financiera se evita el tener que tributar al Fondo de Garantía de Depósitos si supera el 3,15% de rentabilidad.
Es evidente que hecha la ley hecha la trampa, y las entidades financieras han descubierto el hueco en la ventana cerrada por el Gobierno para seguir captando liquidez de los mercados minoristas a la vez que no son penalizados por el nuevo decreto ley del gobierno al respecto.
La única pega que se le puede encontrar a estos pagarés, desde el punto de vista del cliente, es la elevada inversión necesaria para poder hacerse con ellos, llegando a exigir, en algunas ocasiones las entidades financieras, hasta 100.000 euros como cantidad mínima.
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