May 21

La tan manida guerra del pasivo que estamos viviendo en nuestro país en estos momentos, parece haber cruzado fronteras ya que las autoridades chinas han comenzado a alertar sobre el alto volumen de depósitos bancarios que se están produciendo en el país asiático, que pueden llevar a recalentar la economía china en exceso.

No se trata de un problema similar a la de la guerra del pasivo, en realidad, sino que es un problema más de demanda, es decir, no es que las entidades financieras estén ofreciendo tipos de interés desorbitados, por encima de lo que pueden ofrecer, sino que los ahorradores chinos han optado por el depósito bancario como la mejor forma de ahorro.

El problema viene de que al ser la única modalidad de ahorro elegida, están condenando, por un lado, al resto, y poniendo toda la presión, por otro, sobre las entidades financieras que reciben el dinero de los ahorradores, especialmente en una hipotética situación en la que éstos decidieran retirar sus fondos en el mismo momento.

El Gobernador del Banco Central Chino ya ha alertado sobre esta situación y ha anunciado que su organismo tomará las medidas oportunas para impedir que la situación llegue a tornar insostenible, aunque no ha revelado con exactitud el tipo de medidas que tiene pensado tomar.

China está sufriendo ahora las consecuencias de su riqueza, las consecuencias de su continuo crecimiento que le está llevando a generar más dinero y más ahorro del que puede realmente gestionar, bendito problema, pero problema al fin y al cabo.

El resto de países, sin embargo, miran con ojos golosos al crecimiento de la economía china, porque ven en ella el futuro para su deuda soberana, habida cuenta de que los inversores internacionales están cada vez más reticentes a aceptar deuda de cualquier país.

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