Una vez que se van conociendo los detalles del nuevo plan de rescate que permitirá a Grecia salir de la actual crisis en la que se encuentra, o al menos eso esperan los dirigentes del Eurogrupo, ha comenzado a aparecer cierta incertidumbre en términos de valorar lo que puede suceder con los depósitos bancarios ante el impago selectivo de la deuda griega.
Y es que si los bancos o cajas que tengan en sus balances deuda griega van a condonarla en un porcentaje todavía por determinar, parece evidente que generarán unas pérdidas, mayores o menores en función de la condonación final, que pueden afectar a los ahorradores, y concretamente a aquellos que dispongan depósitos bancarios.
Sin embargo, no podemos olvidar que gracias a un mecanismo aprobado tras el primer gran golpe de la crisis financiera y económica, allá por el año 2008, todos los depósitos bancarios están protegidos hasta un máximo de 100.000 euros, con lo que la inmensa mayoría de los depósitos están seguros.
¿Qué quiere decir esta protección?
Algo tan sencillo como que si el banco o caja donde está instaurado el depósito bancario del cliente va a la quiebra, por cualquier motivo, el depósito bancario está protegido hasta 100.000 euros y el cliente podrá recibir el dinero. Es decir, que si tiene menos de 100.000 euros en el depósito bancario recuperará todo su ahorro, y si tiene más recuperará hasta esa cantidad.
Hay algunos analistas, por otro lado, que están hablando de una bancarrota real de las entidades financieras como consecuencia de esta quita, una bancarrota que aunque no es oficial sí que está presente en sus balances, con lo que es posible que en las próximas semanas vayamos conociendo casos de entidades que tienen que ser intervenidas por las máximas autoridades nacionales, como ya ha sucedido con la CAM en España, aunque sin estar relacionado con la quita griega.
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