En estas semanas hemos venido escuchando voces que auguraban una salida de Grecia del Euro, lo cuál es poco improbable por las consecuencias nefastas que provocaría, tanto en la economía del país heleno, como en el resto de la Unión Europea, en general, y de la Eurozona, en particular. Sin embargo, sí que existe una amenaza que puede provocar el caos en los próximos meses, y es la amenaza de los depósitos bancarios griegos.
Ante los rumores de que Grecia pueda salir del Euro, el pánico se puede apoderar de los ciudadanos helenos, que ante la perspectiva de encontrarse con una nueva moneda nacional claramente devaluada, para conseguir generar un mayor volumen de exportaciones, pueden optar por retirar sus depósitos bancarios en Euros, para mantener así su poder adquisitivo.
Si una alto porcentaje de ciudadanos griegos toman esta decisión, las entidades financieras del país se quedarán sin los recursos necesarios para hacer frente a tal avalancha, lo cuál incrementará, aún más, el número de ciudadanos que quieran retirar sus depósitos bancarios, y ello provocará el caos en el país.
Un caos que se externalizará a otros países, empezando por Francia e Inglaterra, principales acreedores de los bancos helenos, que verán como una gran parte de sus pasivos pasará a impagado, generando unas pérdidas importantes en estas entidades, las cuáles repercutirán, a su vez, en sus propios clientes, y así podríamos seguir construyendo una bola de nieve de consecuencias impredecibles.
Por ello, ante el temor de una escalada de pánico con los depósitos bancarios griegos, las autoridades europeas se han apresurado en ratificar la permanencia de Grecia dentro del seno del Euro, y la disponibilidad del resto de socios de apoyar a Grecia en todo lo que sea necesario, con el objetivo de seguir manteniendo la estabilidad de la zona Euro.
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