Oct 13

Hace unas semanas nos hacíamos eco de la nueva estrategia de las entidades financieras españolas de sustituir sus depósitos bancarios, penalizados por las mayores aportaciones al Fondo de Garantía de los Depósitos, por los pagarés bancarios, libres de penalización y con una rentabilidad muy similar para los consumidores.

Pero, ¿qué son exactamente los pagarés bancarios?

No son más que títulos financieros de renta fija a un plazo determinado, el cuál viene fijado entre un mes y dos años, habitualmente. Una vez transcurrido el plazo determinado en el pagaré, el cliente recibirá el capital aportado y los intereses determinados en el momento de la firma del pagaré.

¿Cuáles son las principales diferencias con los depósitos?

Aunque son productos que, desde el punto de vista del consumidor, son muy similares en cuanto a las consecuencias monetarias que producen, lo cierto es que presentan algunas diferencias:

- Rentabilidad: Por ahora los depósitos bancarios siguen ofreciendo una mayor rentabilidad que los pagarés bancarios, aunque no es descartable que en el corto plazo esta situación acabe por revertirse.

- Cancelación anticipada: Sin importar el momento de la cancelación, el depósito bancario garantiza el capital invertido al 100%. El pagaré, al ser un título de renta fija, valdrá, si se cancela antes, el precio que se obtenga en el mercado secundario, con lo que es muy probable que se acabe recuperando una cantidad menor que la aportada.

- Garantía: Los depósitos bancarios están garantizados por el Fondo de Garantía de Depósitos, por lo que hasta un máximo de 100.000 euros los ahorradores tienen todo su dinero garantizado. Los pagarés, por su parte, sólo son garantizados por el banco en cuestión, por lo que si éste quiebra perderíamos todo nuestro dinero.

 

En definitiva, los depósitos bancarios siguen teniendo a su favor la absoluta garantía que ofrecen sobre el capital, con una rentabilidad que, hoy por hoy, todavía es mayor, por lo que desde el punto de vista del consumidor, un depósito bancario siempre sería mejor que un pagaré.

 

 

 




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