Lo que sucederá con el mercado de depósitos bancarios tras la entrada en vigor este pasado lunes del impuesto que grava aquellos con una rentabilidad excesiva es una auténtica incógnita, por lo que deberemos de empezar a valorar la situación semanalmente.
Para empezar, vemos como el tipo de interés se ha ido rebajando ligeramente y ya nos encontramos con depósitos bancarios que han rebajado la rentabilidad que ofrecían hace unos meses. Por ejemplo, el Depósito Creciente a 36 meses de Banco Pastor ha pasado del 4,54% TAE al 4,28%, o el Depósito Confianza 14 de Ibercaja ha pasado del 4,50% al 4,30% TAE.
En segundo lugar, se observa una tendencia hacia una vinculación creciente con la entidad, con el objetivo de paliar el exceso de depósito en el Fondo de Garantía de Depósitos con un mayor beneficio a largo plazo y con la obtención de clientes permanentes. Por ejemplo, CatalunyaCaixa obliga ahora a domiciliar nómina, un par de recibos y a realizar un gasto mínimo con tarjeta, en una vinculación más propia de productos hipotecarios.
Por el contrario, hay algunas entidades financieras que han decidido desafiar al Gobierno y mantienen sus depósitos de alta rentabilidad, aunque con cierta trampa. Por ejemplo, el Depósito Cristiano Ronaldo del Banco Espirito Santo mantiene su rentabilidad del 4,80% TAE, aunque juega con la carta de no estar sujeto al Fondo de Garantía de Depósitos, con lo que el decreto no le afecta. Eso sí, en caso de bancarrota nadie cubriría el dinero depositado.
En definitiva, en general vemos como sí se ha producido cierta contracción en la rentabilidad ofrecida por los depósitos bancarios, así como un incremento en la vinculación, tratando de compensar una cosa con la otra. Una tendencia que, sin duda, se mantendrá durante los próximos meses si nada lo remedia, que difícilmente lo hará, con lo que la guerra del pasivo tiene visos de ir terminándose poco a poco.
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