Los depósitos a plazo fijo se han convertido en una herramienta de ahorro fundamental, habida cuenta de los vaivenes de los fondos de inversión, afectados de manera importante por la crisis financiera y económica que ha golpeado a todo el mundo occidental, unos depósitos a plazo fijo que basan, como no podía ser de otra manera, su rentabilidad en el tipo de interés que ofrecen.
Los tipos de interés en depósitos a plazo fijo viene fundamentalmente determinado por el plazo que se contrate. Es decir, si se contrata un depósito a un año, doce meses, estaríamos hablando de un tipo de interés que oscila entre el 3 y el 3.75% (Tubancaja o Activobank), mientras que si el plazo se amplía a año y medio, el tipo de interés se puede disparar hasta el 4.40-4.50% (Banco Spirito Santo).
Este tipo de interés en depósitos a plazo fijo también puede aparecer en forma de rendimiento en especie, es decir, que al formalizar el contrato de depósito al cliente se le entrega el cliente que él elija, de un valor similar a la remuneración que el depósito hubiera tenido (La Caixa).
Otro factor importante a la hora de valorar los tipos de interés en depósitos a plazo fijo es el capital que se vaya a depositar. Aunque en Internet los productos suelen estar cerrados y no se pueden negociar, cuando se visita una sucursal y se pone sobre la mesa una cantidad importante de dinero, la flexibilidad es la norma y suelen buscarse las vueltas para satisfacer a sus clientes.
En definitiva, nos encontramos en un buen momento para los depósitos a plazo fijo, por su seguridad y por el buen tipo de interés que están ofreciendo en estos momentos. Un tipo de interés en depósitos a plazo fijo que debe de ir creciendo paulatinamente, de la mano del crecimiento del Euribor.
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